El equilibrio de la tiroides puede mantenerse mediante rutinas diarias saludables. La dieta, por ejemplo, desempeña un papel fundamental en su regulación. Descubre cómo funciona esta glándula, las principales enfermedades y cómo controlarlas.
¿Qué es la Tiroides?
La tiroides es la glándula del metabolismo. Para entender mejor los principales problemas del tiroides, es importante saber que es una glándula con forma de mariposa situada en la base del cuello, junto a lo que llamamos la nuez de Adán. La producción de hormonas comienza con un estímulo de la hipófisis -un órgano muy pequeño situado en el cerebro- que libera TSH. Esta sustancia se une a los receptores del tiroides, que a su vez inicia la producción de dos hormonas conocidas como T3 y T4, respectivamente. Estas hormonas necesitan moléculas de yodo y el aminoácido tirosina para formarse, de ahí sus nombres: triyodotironina y tetrayodotironina. Estas hormonas tienen diversas funciones en nuestro organismo, con una influencia muy importante en nuestro metabolismo, es decir, en la forma en que nuestro cuerpo utiliza y almacena la energía.
Hormonas tiroideas
La T3 es la hormona que más influye en las células del organismo, incluida su capacidad para realizar cambios en nuestro ARN, que contiene nuestra información genética. Es más:
- regula la temperatura corporal;
- controla la sed;
- regula el sistema cardiovascular (ritmo cardíaco, presión sanguínea...);
- el funcionamiento de los intestinos;
- estados de ánimo;
- desarrollo y funcionamiento del cerebro;
- controla los niveles de calcio mediante la producción de otra hormona llamada calcitonina;
- regula los niveles de colesterol;
- regula el crecimiento y el desarrollo de las uñas, la piel, el cabello y los ojos.
Enfermedades tiroideas

Se calcula que el 10% de la población portuguesa padece problemas de tiroides y la mayoría de estas personas lo desconoce. Las mujeres tienen 10 veces más probabilidades de sufrir un trastorno de tiroides que los hombres. Las principales enfermedades del tiroides son el Hipotiroidismo (baja producción hormonal), el Hipertiroidismo (exceso de producción hormonal) y los Nódulos (benignos o malignos). La principal causa del hipotiroidismo es la tiroiditis de Hashimoto, una enfermedad autoinmune, es decir, cuando nuestro organismo produce anticuerpos contra las células tiroideas, atacándolas. Los síntomas más comunes del hipotiroidismo son:
- cambios en el peso, sin cambios en la dieta;
- cansancio extremo;
- caída del cabello;
- problemas intestinales como el estreñimiento;
- irritabilidad;
- insomnio;
- depresión;
- cambios en la memoria y la concentración.
Los problemas de tiroides pueden diagnosticarse mediante análisis de sangre y ecografías. En caso de desequilibrio, la dieta y la suplementación son fundamentales para el buen funcionamiento de esta glándula.
Hipotiroidismo subclínico. ¿Qué es el hipotiroidismo subclínico?
En algunas situaciones hay análisis tiroideos que tienen los parámetros dentro de los valores de referencia, pero las personas presentan algunos síntomas como los descritos anteriormente. Esta situación puede caracterizarse por un hipotiroidismo subclínico, que a menudo no se diagnostica. Hay una serie de factores que pueden agravar o desencadenar esta situación:
- Falta de nutrientes: Selenio, Zinc, Hierro y Yodo;
- estrés fisiológico, químico y emocional;
- depresión;
- aumento de peso;
- Obesidad;
- resistencia periférica a la insulina;
- Diabetes;
- dolor crónico, fibromialgia, fatiga crónica, inflamación crónica (enfermedad autoinmune o enfermedad sistémica);
- Exposición a toxinas y plásticos (alteración endocrina).
- Los halógenos del yodo, como el flúor, el bromo y el cloro, también pueden influir al competir con la unión de este elemento en la formación de las hormonas tiroideas;
- algunos medicamentos como antidiabéticos, antiarrítmicos, antidepresivos, entre otros.
¿Cómo puedo prevenir las alteraciones tiroideas con la modulación hormonal?

El equilibrio de la tiroides puede mantenerse mediante rutinas diarias saludables. La alimentación desempeña un papel fundamental en la regulación del organismo. Los alimentos ricos en hierro, yodo, selenio, zinc, vitamina C, B12, B2, B6 y D son esenciales para el buen funcionamiento de la tiroides y, en algunos casos, es necesario tomar suplementos. Por otro lado, algunos alimentos tienen un efecto extremadamente inflamatorio, como los productos lácteos, el gluten, los alimentos ricos en azúcar y los alimentos refinados y procesados. Estos alimentos pueden provocar una desregulación del microbioma intestinal y causar un desequilibrio entre los microorganismos sanos y los indeseables. También conducen a la producción de elementos inflamatorios y anticuerpos que se liberarán en el torrente sanguíneo, circulando por todo el cuerpo y provocando un estado de inflamación silencioso y perjudicial.
Promover un estado de desintoxicación en el organismo, la actividad física regular, periodos de descanso de calidad, reducir el uso de medicamentos y promover la salud intestinal son también elementos fundamentales para mantener la salud de tu tiroides. Es importante vigilar las toxinas que pueden ser verdaderos disruptores endocrinos.
Sométase a una evaluación para ver si su dificultad para controlar el peso podría estar relacionada con un mal funcionamiento de la glándula tiroides, y esfuércese por prevenir enfermedades y mejorar su calidad de vida. ¡Envejece con salud!

