El control del peso de las mujeres siempre ha sido un tema delicado porque no sólo repercute en su autoestima, sino también en su salud. A medida que envejecemos, aparecen ciertos síntomas que indican que podemos estar llegando a la etapa de la perimenopausia.
¿Qué es la perimenopausia y la menopausia?

"La menopausia es un proceso natural del organismo femenino y puede no requerir intervenciones terapéuticas", explica la doctora Sinthia Puttini, especialista en Modulación Hormonal y Medicina Ortomolecular, quien añade que "con la menopausia pueden surgir nuevas enfermedades o incluso empeorar algunas situaciones clínicas".
La perimenopausia es el periodo de transición a la menopausia, cuya duración varía en cada mujer y puede durar hasta 10 años. Durante este periodo, los niveles hormonales fluctúan mucho y empiezan a aparecer síntomas.
La menopausia se produce cuando se suprimen las hormonas y cesa la ovulación. La menopausia se establece un año después del último periodo menstrual y marca la evolución biológica de la mujer. La intensidad de los síntomas puede variar de una mujer a otra y puede ser extremadamente limitante en términos de calidad de vida. Los principales síntomas suelen ser
- ansiedad;
- irritabilidad;
- cambios de humor;
- fallos de memoria;
- depresión;
- insomnio
Ante esta situación, muchas mujeres acaban recurriendo a ansiolíticos y antidepresivos, cuando lo más adecuado sería equilibrar el perfil hormonal.
La primera hormona que disminuye su producción es la progesterona, alrededor de los 30-35 años, y esto da lugar a la aparición del primer cambio hormonal caracterizado por la dominancia estrogénica. En esta situación, aparecen síntomas como:
- aumento de la retención de líquidos;
- hinchazón y dolor torácico;
- bultos en los senos;
- cierta irregularidad menstrual (ciclos más cortos o más largos, sangrado más abundante)
Estos síntomas están causados por fluctuaciones hormonales y pueden controlarse. Además, es importante saber que hay otros factores que pueden intensificar los síntomas y los cambios hormonales:
- desequilibrio de la flora intestinal;
- consumo de alcohol y tabaco;
- alimentos ricos en azúcar o grasas saturadas;
- estrés;
- sobrepeso;
- disruptores endocrinos;
- xenoestrógenos
La menopausia es un proceso natural del organismo femenino y puede no requerir intervenciones terapéuticas. Es normal que las mujeres la sientan:
- un aumento de peso, especialmente de la grasa abdominal;
- cambios en la piel y el cabello;
- aumento de la sensación de fatiga y cansancio;
- sudoración;
- sequedad vaginal;
- Disminución de la libido;
- dolencias urogenitales;
- dolores óseos y articulares;
- una tendencia al aumento de la tensión arterial y de los niveles de colesterol.
Sin embargo, con la menopausia pueden surgir nuevas enfermedades o incluso empeorar algunas situaciones clínicas como:
- problemas cardiovasculares;
- demencia;
- osteoporosis;
- obesidad;
- diabetes.
La mayor pérdida de masa ósea se produce en los primeros 5 años de la menopausia y puede verse agravada por factores como la piel blanca, el tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol, el uso crónico de corticosteroides y la inactividad física. Los huesos se vuelven frágiles y pueden fracturarse con más facilidad. Los huesos que se fracturan con más frecuencia son las vértebras (lo que provoca curvatura y dolor de espalda), el fémur y las muñecas. Cuando disminuyen los niveles de estrógenos, aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Las cardiopatías siguen siendo la principal causa de muerte en las mujeres. El objetivo principal del tratamiento de la menopausia es prevenir ciertas enfermedades y mejorar la calidad de vida de la mujer.
Pero, ¿cuáles son las estrategias para una menopausia equilibrada?

"Es esencial acudir al médico para una evaluación detallada e iniciar el tratamiento adecuado", dice la Dra. Sinthia Puttini.
Pueden adoptarse diversas estrategias para superar los síntomas de la menopausia, minimizar los riesgos del declive hormonal y mantener la calidad de vida. Es esencial acudir al médico para una evaluación detallada e iniciar el tratamiento adecuado para controlar los síntomas indeseables. Es posible regular las hormonas:
- regular el estado de ánimo y la labilidad emocional;
- equilibrar los niveles de azúcar en sangre;
- estimular la tiroides;
- regular el sueño;
- control del peso.
El papel de la modulación hormonal

En contra de la idea generalizada de que la modulación hormonal sólo pasa por la medicación, para la doctora Sinthia Puttini "también estamos haciendo modulación hormonal cuando comemos bien, hacemos ejercicio adecuadamente y dormimos bien"
La modulación hormonal es la combinación de todas las medidas que podemos utilizar para optimizar todo el proceso hormonal. Hacemos modulación hormonal cuando comemos bien, hacemos ejercicio adecuadamente, tenemos en cuenta la necesidad de ingerir vitaminas y minerales, controlamos la inflamación y eliminamos las radiaciones electromagnéticas y las toxinas.
El tratamiento de modulación hormonal tiene como objetivo optimizar la función hormonal mediante la promoción de un estilo de vida saludable, una dieta equilibrada y suplementos nutricionales. La regulación hormonal se promueve mediante una actividad física adecuada, una cantidad y calidad de sueño adecuadas (lo que se conoce como sueño reparador), siempre con el objetivo de optimizar la metabolización y depuración del organismo.
El uso de hormonas debe hacerse preferentemente con hormonas bioidénticas, es decir, que se parezcan a nuestras hormonas naturales y en la dosis más baja posible para controlar los síntomas. Además, la modulación hormonal sólo debe llevarse a cabo después de que la paciente se haya sometido a todas las pruebas rutinarias y el médico haya comprobado su historial médico.
Para las mujeres que no pueden recurrir a la terapia hormonal, existen otras opciones que pueden controlar los síntomas. Consejos importantes como los que se describen a continuación son fundamentales en todos los casos:
- cuida tu dieta;
- elige alimentos ecológicos y frescos;
- evitar los alimentos industrializados, procesados y refinados;
- reducir el consumo de carne y productos lácteos;
- comer alimentos ricos en fibra (especialmente verduras);
- comer alimentos ricos en lignanos y crucíferas;
- consumir alimentos ricos en polifenoles (acción antioxidante)
Sométase a una evaluación, busque la prevención de enfermedades y la calidad de vida.
Envejece con buena salud.

