Teresa Branco
Directora de TO BE.
Hoy en día, la obesidad se reconoce como una enfermedad crónica, progresiva y compleja, cuyo tratamiento exige mucho más que soluciones rápidas. Ha dejado de considerarse un fallo personal y ahora se aborda como una afección médica que requiere un tratamiento estructurado y continuo. Recientemente, en el podcast Expresso da Manhã, de SIC Notícias, se destacó un cambio histórico: la llegada al mercado de 16 nuevos medicamentos para el tratamiento de la obesidad, lo que abre el camino a una nueva generación de terapias. Además, en TO BE., esta evolución refuerza la importancia de un enfoque multidisciplinar, personalizado y sostenido, en el que la pérdida de peso no depende únicamente de la medicación, sino de un trabajo clínico continuo y de cambios consistentes en el estilo de vida.
Los grados de obesidad: comprender la enfermedad para actuar de forma adecuada
La clasificación de la obesidad se basa en el índice de masa corporal (IMC) y ayuda a determinar los riesgos y las opciones terapéuticas:
- Preobesidad (IMC 25–29,9) aumento moderado del riesgo metabólico;
- Obesidad de grado I (IMC 30–34,9) alto riesgo de diabetes tipo 2, hipertensión y enfermedades cardíacas;
- Obesidad de grado II (IMC 35–39,9) riesgo muy elevado; puede justificar un tratamiento farmacológico estructurado;
- Obesidad de grado III (IMC ≥ 40) obesidad grave con riesgo extremo; requiere un tratamiento médico intensivo y multidisciplinar.
En todos los grados, la obesidad no es una cuestión de fuerza de voluntad, sino de biología, entorno, genética e inflamación crónica.
¿Qué cambios habrá a partir de 2026 en el acceso y la gestión de estos medicamentos?
A partir de este año, se espera una mayor disponibilidad de estos medicamentos y una reducción significativa de los desabastecimientos que han caracterizado los últimos años. Con la entrada de varios nuevos competidores en el mercado, se espera aliviar la presión sobre la producción y garantizar un acceso más estable y continuo a los tratamientos.
Además, habrá cambios importantes en la forma de administración. Muchos de los tratamientos que actualmente se administran mediante inyecciones subcutáneas semanales pasarán a estar disponibles en formulación oral diaria, lo que simplificará el proceso para el paciente y facilitará la adherencia al tratamiento. Por otra parte, también surge una nueva generación de formulaciones combinadas, capaces de actuar simultáneamente sobre el apetito, el metabolismo y la inflamación, tres mecanismos esenciales en el desarrollo de la obesidad.
Al mismo tiempo, se establecerán criterios clínicos más estrictos para el acceso a estas terapias. Será obligatorio realizar un diagnóstico formal antes de iniciar el tratamiento, así como evaluar la presencia de inflamación crónica y descartar posibles patologías asociadas. De este modo, el seguimiento médico pasará a ser una condición indispensable para el uso de estos fármacos.
Por ello, la medicalización aislada de la obesidad dejará definitivamente de considerarse un enfoque válido. En su lugar, la medicación se integrará en un plan terapéutico global, que incluya un seguimiento continuo, una intervención conductual y una personalización clínica.
En TO BE., garantizamos un seguimiento integral, a cargo de un equipo multidisciplinar que incluye un nutricionista, un endocrinólogo y especialistas en rendimiento deportivo, lo que garantiza un enfoque seguro, continuo y personalizado en el tratamiento de la obesidad.
Efectos de estos medicamentos: beneficios y prevención de enfermedades
Tratar la obesidad no consiste solo en adelgazar, sino en prevenir enfermedades graves y mejorar la salud a lo largo de toda la vida. Los beneficios estudiados van mucho más allá de la pérdida de peso y muestran el profundo impacto que el control de la obesidad puede tener en el organismo.
Entre los efectos más relevantes se encuentra la reducción demostrada del riesgo de diversas enfermedades, entre las que se incluyen:
- Diabetes tipo 2;
- Enfermedades cardiovasculares;
- ictus;
- Síndrome de apnea del sueño;
- Cáncer;
- Problemas articulares;
- Inflamación crónica generalizada.
Beneficios de estos medicamentos:
- reducen el apetito;
- mejoran el control glucémico;
- reducen la compulsión alimentaria;
- aumentan la sensación de saciedad;
- contribuyen a una pérdida de peso sostenida, cuando se combinan con una intervención conductual en los hábitos cotidianos.
La ministra de Sanidad ha anunciado que Infarmed está evaluando la posibilidad de subvencionar medicamentos destinados al tratamiento de la obesidad, una medida que cobra relevancia tras las nuevas directrices publicadas recientemente por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Además, por primera vez, la OMS recomienda ampliar el uso de una clase de medicamentos que hasta ahora se ha utilizado principalmente en el tratamiento de la diabetes y para la pérdida de peso, y aboga por su aplicación en el tratamiento estructurado de la obesidad, una enfermedad que ya afecta a mil millones de personas en todo el mundo. Así, la organización aboga por su aplicación en el tratamiento estructurado de la obesidad, una enfermedad que ya afecta a mil millones de personas en todo el mundo.
Porque la medicación por sí sola no garantiza resultados duraderos
La recaída en el peso es casi segura cuando la medicación no va acompañada de un cambio de comportamiento y una intervención multidisciplinar.
En TO BE., creemos que el futuro del tratamiento de la obesidad pasa por integrar estas terapias en un enfoque clínico completo, humano y personalizado.
En resumen, tratar la obesidad es cuidar la salud a largo plazo, y ese camino se recorre con base en la ciencia, el seguimiento y el equilibrio. La medicación puede ayudar, pero es el cambio de estilo de vida, con el apoyo de un equipo especializado, lo que garantiza resultados duraderos.


