Ir al contenido principal

Nuestro cuerpo se ve afectado a diario por agresiones externas, como los cambios climáticos, el estrés y una alimentación inadecuada. Por ello, y con la llegada del frío, uno de los problemas más destacados es la deshidratación, cuyos síntomas pueden ser: malestar general, hinchazón o distensión abdominal, dolores de cabeza y/o trastornos gastrointestinales.

Apostar por reducir el consumo de alimentos procesados, ricos en azúcar y grasas, y de bebidas alcohólicas, y por aumentar la ingesta de agua puede ser la clave para recuperar el equilibrio, mantener la hidratación y reeducar tu alimentación.

Receta de agua aromatizada de granada y menta

Ingredientes:

  • 2 granadas
  • Zumo de 1 limón
  • 2 ramitas de menta
  • 1 L de agua

Preparación:

  1. Pela las granadas y tritura su contenido en una batidora hasta obtener un puré. Añade 200 ml de agua y vuelve a triturar.
  2. Pasa el puré por un colador a una jarra u otro recipiente. Añade los 800 ml de agua restantes.
  3. Añade el zumo de limón y la menta. Pruébalo y ajústalo a tu gusto; si lo deseas, puedes añadir una cucharadita de stevia para endulzarlo.
  4. Ya está lista para servir. Guárdala en la nevera.

Consejos de la nutricionista clínica

De forma sencilla, sin necesidad de ayunar ni seguir una dieta líquida (detox), nuestra nutricionista clínica te ofrece algunos consejos para volver a unos hábitos alimenticios saludables y «reiniciar» tu organismo:

  • Lleva una alimentación sana y variada, dando prioridad al consumo de pescado frente al de carne y evitando el consumo de carnes rojas y procesadas.
  • También puede optar por algunas comidas vegetarianas utilizando como fuente de proteínas los huevos y las legumbres.
  • Intenta que las verduras sean la base de tus comidas, para así ingerir una cantidad suficiente de vitaminas, minerales y fibra.
  • Opta por platos sencillos, como guisos, a la plancha y al horno, o estofados sencillos con poca grasa.
  • Reduce el consumo de alimentos procesados, azúcar y alimentos azucarados, como zumos y refrescos, chocolate, bombones, cereales para el desayuno, pasteles, leche condensada, fruta en almíbar, azúcar, miel y mermelada, entre otros.
  • Evita el consumo de alimentos con un alto contenido en grasas saturadas y trans, como los fritos, los productos de bollería hojaldrada y la mantequilla, entre otros.
  • Evita el consumo de alcohol, ya que contiene sustancias nocivas para el funcionamiento normal del hígado y tiene un alto contenido calórico.
  • Mantén una ingesta diaria adecuada de agua, según tus necesidades específicas.

Consulte sus dudas con nuestra nutricionista clínica.