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La alimentación es un factor determinante en los cambios que se producen en nuestro cuerpo y sabemos que la salud femenina es especialmente diferente de la masculina, sobre todo en lo que se refiere a las oscilaciones hormonales y a las diferentes etapas del ciclo vital relacionadas con las funciones reproductivas.

De acuerdo con el conjunto de factores mencionados, la mujer tiene necesidades nutricionales específicas que pueden variar en función de la fase del mes y de la etapa de su ciclo vital en la que se encuentre. Es fundamental que mantenga una alimentación sana y equilibrada y que se corrijan las carencias nutricionales siempre que se diagnostiquen.

Nutrición clínica durante el ciclo reproductivo de la mujer

Una alimentación variada, rica en frutas y verduras, buenas fuentes de proteínas (de origen animal y vegetal), como las carnes blancas, el pescado, los huevos y las legumbres, hidratos de carbono de absorción lenta y grasas de origen vegetal o procedentes de pescados grasos, ricas en omega 3, 6 y 9, es esencial para evitar carencias nutricionales.

Sin embargo, la alimentación debe adaptarse no solo al perfil individual, sino también a cada etapa por la que pasa la mujer. Descubre más sobre este ciclo y sus necesidades:

Ciclo menstrual: Durante el ciclo menstrual, el cuerpo de la mujer sufre cambios en su composición corporal y pasa por una fase caracterizada por la retención de líquidos. El apetito por alimentos ricos en azúcar, sal y grasas aumenta en la fase premenstrual, seguida de una carencia —característica de la fase menstrual— de algunos nutrientes, como, por ejemplo, el hierro (debido a la pérdida prolongada de sangre).

Embarazo: Durante el embarazo, el estado nutricional influye en el bienestar de la mujer, así como en el crecimiento y el desarrollo del feto. Algunos nutrientes, como el ácido fólico, el yodo y el hierro, son fundamentales para el desarrollo del feto y, por ello, debe potenciarse el consumo de los alimentos que los aportan. En cuanto al aporte energético, en el primer trimestre las necesidades energéticas no varían, pero en el segundo y tercer trimestre aumentan en 330 kcal y 452 kcal, respectivamente.

Menopausia: Debido a la disminución de la producción de estrógenos en esta etapa del ciclo vital de la mujer, suele producirse un cambio en la distribución de la grasa corporal. Como consecuencia, esto puede provocar un aumento del peso corporal, y es ahí donde la nutrición clínica y el ejercicio físico adquieren un papel esencial. En el control de los síntomas asociados a la menopausia, las isoflavonas revisten una gran importancia, y debe evitarse el consumo de alcohol y cafeína. La nutrición clínica adquiere un papel especialmente importante en la prevención de los signos de envejecimiento de la piel y de los tejidos asociados a esta etapa. Debe garantizarse el aporte de calcio, vitamina D, zinc y magnesio.

Todas estas etapas conllevan cambios hormonales y desequilibrios de algunos nutrientes. Estas fluctuaciones pueden mejorarse o resolverse mediante una alimentación cuidada y una nutrición clínica personalizada. Para un seguimiento cercano y adaptado a tus necesidades, ponte en contacto con nosotros y descubre todo lo que ofrecemos en nuestro servicio de Nutrición Clínica.